Quiero contarle mi experiencia, una vez más, ya que sigo aplicando la secuencia de mensajes con cada una de las personas que me escriben por WhatsApp…
Hacé esta cuenta, sin decírsela a nadie.
¿Cuánto cobraste el mes pasado? ¿Y cuánto te entraría este mes si no fueras ni un día a trabajar?
Esa distancia no se achica trabajando más. El día tiene las mismas 24 horas para todos.
A todos nos enseñaron lo mismo: estudiá, conseguí un buen trabajo, cuidalo. Era el mejor consejo que tenían. Pero ese camino cobra por hora:
- Vas, cobrás. No vas, no cobrás.
- La hora que vendiste hoy mañana no vuelve: hay que volver a venderla.
- Y aunque emprendas, si seguís vendiendo tus horas, terminás siendo tu propio esclavo.
En una encuesta a más de 500 personas, una lo escribió así:
«Trabajo mucho y gano poco. No tengo tiempo para mí. No puedo ayudar a mi familia tanto como quisiera.»
Robert Kiyosaki lo explica con una regla que entiende un chico de 10 años: un activo pone plata en tu bolsillo; un pasivo la saca. Tu trabajo no es ninguna de las dos cosas: es un sueldo. Te paga mientras estés ahí.
Durante casi toda la historia, tener un activo necesitaba dinero primero: un local, un departamento, un taller. Por eso era cosa de pocos.
Si nunca tuviste uno, no te faltó esfuerzo. Te faltó la forma de empezar. Y hoy esa forma no necesita dinero.